Cuéntame un cuento
"And I think to myself, what a wonderful world".
Durante mucho tiempo, asociaba esta frase con imágenes de guerra y destrucción,ahora,con el fin del mundo.
No sé ni qué día es ya, el tiempo ya no importante para mí. Solo existe una rutina en mi mente, la rutina de sobrevivir. ¿Sobrevivir a qué?, te estarás preguntando. Uf, como se nota que no escuchas los golpes.
Por un lado surgen de mi habitación de matrimonio, cerrada con un candado cuya llave arrojé por el retrete perdiéndose en la oscuridad eterna de las tuberías de desperdicios para siempre. Ya no son tan persistentes, los primeros días eran insoportables, una y otra vez la puerta era golpeada y, junto a ellos, un recital de alaridos, con todo un amplio despliegue de tonos, desde los más agudos, a los más graves.
Por otro lado, tenemos el mismo tipo de golpeo en la puerta de entrada, el pequeño bastardo no se cansa, ahí sigue desde el momento que volvió a su casa, de vez en cuando se le une algún vecino, pero éstos se cansan enseguida. En cambio, el rubito no.
Se ve que después de probar el sabor de su madre, quiere probar el sabor de su padre, lo siento hijo, pero te vas a quedar con las ganas, no voy a ser tan torpe como ella, además, no tengo a nadie que me encierre en otra habitación.
Observo la pantalla del pc de sobremesa que ilumina el salón, ¡vaya!, !qué tenemos aquí!, una contestación de un post mío escrito hace... joder, tres semanas, ¡ha transcurrido un mes!.
"Hola Berna, si aún estás vivo, podemos ayudarte, pero tienes que contarnos tu historia, tenemos que saber cómo has sobrevivido y sobretodo, cómo viviste el principio del incidente".
Malditos cabrones, voy a tener que volver al pasado para rememorar todo, hoy no me apetece. Solo quiero dormir.
Antes de acostarme, echo un último vistazo por la ventana a lo que queda de mi calle, el mismo panorama de siempre, la basura se va acumulando transportada por el viento, a la par que los gemidos de esos cabrones retumban por todos los rincones.
Mañana contaré mi historia, ¿ayudarme?, no sé cómo me van a ayudar, en un mundo donde los muertos caminan no hay sitio para la ayuda.
Durante mucho tiempo, asociaba esta frase con imágenes de guerra y destrucción,ahora,con el fin del mundo.
No sé ni qué día es ya, el tiempo ya no importante para mí. Solo existe una rutina en mi mente, la rutina de sobrevivir. ¿Sobrevivir a qué?, te estarás preguntando. Uf, como se nota que no escuchas los golpes.
Por un lado surgen de mi habitación de matrimonio, cerrada con un candado cuya llave arrojé por el retrete perdiéndose en la oscuridad eterna de las tuberías de desperdicios para siempre. Ya no son tan persistentes, los primeros días eran insoportables, una y otra vez la puerta era golpeada y, junto a ellos, un recital de alaridos, con todo un amplio despliegue de tonos, desde los más agudos, a los más graves.
Por otro lado, tenemos el mismo tipo de golpeo en la puerta de entrada, el pequeño bastardo no se cansa, ahí sigue desde el momento que volvió a su casa, de vez en cuando se le une algún vecino, pero éstos se cansan enseguida. En cambio, el rubito no.
Se ve que después de probar el sabor de su madre, quiere probar el sabor de su padre, lo siento hijo, pero te vas a quedar con las ganas, no voy a ser tan torpe como ella, además, no tengo a nadie que me encierre en otra habitación.
Observo la pantalla del pc de sobremesa que ilumina el salón, ¡vaya!, !qué tenemos aquí!, una contestación de un post mío escrito hace... joder, tres semanas, ¡ha transcurrido un mes!.
"Hola Berna, si aún estás vivo, podemos ayudarte, pero tienes que contarnos tu historia, tenemos que saber cómo has sobrevivido y sobretodo, cómo viviste el principio del incidente".
Malditos cabrones, voy a tener que volver al pasado para rememorar todo, hoy no me apetece. Solo quiero dormir.
Antes de acostarme, echo un último vistazo por la ventana a lo que queda de mi calle, el mismo panorama de siempre, la basura se va acumulando transportada por el viento, a la par que los gemidos de esos cabrones retumban por todos los rincones.
Mañana contaré mi historia, ¿ayudarme?, no sé cómo me van a ayudar, en un mundo donde los muertos caminan no hay sitio para la ayuda.

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